En nuestra primera ruta por Canarias recorrimos una de las rutas menos conocidas de Tenerife para perdernos en los Bosques de Anaga, hoy es el turno de Gran Canaria, un lugar que sorprende al revelar su alma en el interior, pese a tener increíbles rutas por la costa. Mientras el sur muestra sus fascinantes playas y el norte su capital vibrante, el corazón de la isla guarda un secreto que solo se descubre subiendo: un territorio volcánico, lleno de curvas, escarpado y con un relieve único, cubierto de bosques de pinos y salpicado de pueblos que parecen detenidos en una era que solo tiene sentido aquí.
Recorrer Gran Canaria en moto es como recorrer varios pequeños continentes en un solo lugar: del desierto costero a los bosques, de los barrancos profundos a las cumbres que son abrazadas por las nubes, todo en poco más de cien kilómetros de curvas que suben y bajan sin descanso.
La que haremos hoy es una ruta circular, un circuito, que termina en el mismo lugar que comienza, y engloba todo lo que un motorista podría desear en busca de variedad geográfica. Una vez más, no estamos en plan de velocidad, sino de descubrimiento, de encontrar y revelar paisajes ocultos, con pueblos que invitan a detenerse e imaginar qué se sentirá habitar allí. Las carreteras en esta ruta están bien asfaltadas, pero son muchas veces estrechas y técnicas, con curvas ciegas, cambios de rasante y desniveles que exigen atención y mucho respeto. El premio es inmenso: encontrarás algunos de los paisajes más espectaculares del archipiélago canario, gastronomía única y la sensación de estar donde el turista pocas veces llega. Sin más preámbulos, vamos, ¡a rodar!
Preparación del viaje
Con más de trescientos días de sol al año, el clima subtropical de Gran Canaria es algo que los visitantes buscan para escapar del calor sofocante del verano o del frío del invierno. Pero lo cierto es que al igual que Tenerife, Gran Canaria tiene sus propios microclimas. En la costa las temperaturas son suaves todo el año, entre 20 y 30°C, pero a medida que asciendes hacia las cumbres la temperatura desciende notablemente. En Tejeda o Artenara, dos puntos clave de esta ruta, puede hacer fresco incluso en verano, y en invierno el frío es algo que hace temblar al más valiente.
Por lo anterior, el equipamiento para esta ruta debe ser versátil: ropa térmica con capas que puedas quitar o poner según la altitud, chaqueta cortavientos e impermeable (la niebla y la llovizna pueden sorprenderte en cualquier momento en las cumbres), guantes térmicos para las subidas matinales y casco con buena ventilación para los tramos costeros. Las botas de moto, al igual que en muchas rutas, son imprescindibles. Conviene siempre equiparse con agua yprotector solar, porque incluso en días nublados, el sol canario puede dejarte una buena quemadura en la piel expuesta.
La mejor época para recorrer el circuito de las cumbres volcánicas canarias es de octubre a mayo. En estos meses las temperaturas son agradables en toda la isla, las carreteras están menos concurridas y el interior muestra su máximo esplendor con la vegetación verde tras las lluvias otoñales. Junio y septiembre también son buenos meses, aunque con más calor en la costa. Julio y agosto pueden ser muy calurosos en los tramos bajos, y el tráfico hacia las playas del sur aumenta considerablemente (y cada año, parece que aumenta más).
El circuito de las cumbres volcánicas de Gran Canaria: tramo por tramo
Tramo 1: Las Palmas de Gran Canaria a Tejeda (1 hora)
La ruta arranca en Las Palmas de Gran Canaria, una ciudad que sorprende por su constante movimiento y que ofrece ya varias paradas obligatorias: el barrio histórico de Vegueta, la Casa de Colón y las playas de Las Canteras. Si es tu primera vez en la isla, tómate el tiempo de recorrerla.
Desde la capital se toma la GC-2 en dirección noroeste, dejando atrás el bullicio costero para comenzar el ascenso hacia las medianías. Poco después de iniciar el trayecto, la carretera se transforma en GC-20 y se adentra en el interior pasando por La Goleta y La Caldera. Este tramo inicial asciende suavemente entre cultivos y zonas residenciales, con vistas cada vez más amplias del océano Atlántico a medida que se gana altitud. El paisaje cambia progresivamente: las construcciones dan paso a la vegetación de medianías y el aire se vuelve más fresco. Notarás también que la ruta se hace más estrecha, así que cuidado con el tráfico en sentido contrario.
La GC-20 se convierte en GC-21 a la altura de Valleseco, un pequeño municipio rodeado de bosques y huertas. La carretera continúa hacia el sur pasando por Lanzarote, un núcleo rural que conserva el encanto de los pueblos de montaña. Desde aquí, la GC-230 toma el relevo para el ascenso final hacia las cumbres. En este punto ya notarás el cambio de temperatura, y quizá te encuentres con la nubosidad típica de las alturas.
Este último tramo es espectacular: la carretera serpentea entre bosques de pinos canarios y algunos parches de laurisilva, con curvas enlazadas que van revelando el paisaje montañoso del interior de la isla. Notarás que estás en el tramo correcto porque a la izquierda, junto al paisaje, la barrera de contención es de madera.
El Mirador de Cruz de Tejeda aparece como primera recompensa, situado a más de mil metros de altitud, ofreciendo una panorámica impresionante del centro de la isla con el Roque Nublo y el Roque Bentayga dominando el horizonte.
Desde el mirador, un breve descenso lleva hasta Tejeda, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Las casas blancas con balcones de madera y las plazas empedradas invitan a respirar profundamente y pasear despacio. Merece la pena subir a alguno de los varios miradores que hay por la zona, donde siempre destaca el Roque Nublo antes mencionado, un monolito volcánico de ochenta metros de altura que es símbolo de la isla.
En Tejeda la parada gastronómica es obligatoria. Este pueblo es famoso por sus almendras y sus dulces tradicionales: el bienmesabe, el mazapán de Tejeda y los polvorones son delicias que conviene probar acompañadas de un café. Los restaurantes locales ofrecen comida canaria tradicional: papas arrugadas con mojo picón, queso de flor, carne fiesta y el famoso potaje de berros. Cualquier opción que elijas será un placer para el paladar.
Tramo 2: Tejeda a Artenara (20 minutos)
El trayecto entre Tejeda y Artenara es corto, pero intenso. La GC-210 continúa hacia el norte, ascendiendo entre bosques de pinos con vistas espectaculares al barranco de Tejeda y al Roque Nublo, que ahora se contempla desde ángulos diferentes. La carretera es técnica, con curvas enlazadas y cambios de rasante que exigen concentración, pero el asfalto está en buen estado y el tráfico es escaso. Una barrera de piedra bordea la carretera, acompañado el camino de vistas panorámicas que casi te obligan a mirar constantemente a la izquierda. Esta es la principal distracción en el camino.
Artenara es el municipio más alto de Gran Canaria, a más de mil doscientos metros de altitud. Este pequeño pueblo de casas blancas conserva un encanto auténtico, lejos del turismo de masas. La ermita de la Virgen de la Cuevita, construida dentro de una cueva volcánica, es única en Canarias y merece una visita, seas fiel o no. Desde el mirador de la Atalaya, las vistas se extienden hasta el Teide en Tenerife cuando el día está despejado, un espectáculo que justifica por sí solo el viaje hasta este punto.
En Artenara conviene probar las castañas asadas en temporada, los quesos artesanales de la zona y la carne de cabra guisada, un plato tradicional de las cumbres. Degustar platos como estos, en altura, por alguna razón, tiene un sabor distinto. Los restaurantes locales ofrecen raciones generosas de comida canaria auténtica, con productos de la huerta y la ganadería local.
Tramo 3: Artenara a La Aldea de San Nicolás (50 minutos aprox.)
Desde Artenara comienza el descenso hacia la costa oeste. Mucho cuidado siempre con la velocidad y el uso de frenos, recuerda los consejos para frenar en subidas y bajadas pronunciadas. La GC-210 desciende en una serie de curvas cerradas y espectaculares hacia La Aldea de San Nicolás, en medio de un paisaje que fácilmente podría ser del planeta Marte; los bosques de pinos dan paso a vegetación más seca y mediterránea, con cardones y tabaibas. La bajada es larga y técnica, con curvas de herradura que permiten contemplar el valle de La Aldea desde las alturas antes de descender al fondo del barranco.
Este tramo es uno de los más emocionantes de la ruta: la carretera se pega a la ladera de la montaña, con caídas vertiginosas hacia el barranco y vistas cada vez más amplias del océano Atlántico. Ten cuidado en especial con el tramo anterior al mirador del Molino.
La Aldea de San Nicolás es un pueblo agrícola y pesquero con un ambiente auténtico, más grande de lo que uno imagina. Su plaza principal, rodeada de palmeras y edificios blancos, invita a un descanso. Aquí se cultiva el tomate de La Aldea, famoso en toda Canarias, y la agricultura de plataneras aún sobrevive.
En La Aldea la gastronomía es sencilla, pero sabrosa: pescados frescos a la plancha, especialmente vieja (un pescado local muy apreciado), sancocho canario (guiso de pescado salado con batata y gofio), y por supuesto, las papas arrugadas con mojo, por si no las probaste antes. El gofio, ese polvo tostado de maíz o millo que es la base de la alimentación canaria desde tiempos prehispánicos, se usa en muchos platos y conviene probarlo. Una pieza histórica que muchas veces pasa desapercibida, heredada de los antiguos canarios.
Tramo 4: La Aldea de San Nicolás a Agaete (30 minutos)
Desde La Aldea se toma la GC-200 hacia el norte, bordeando la costa oeste de la isla. Este tramo es una delicia para el motorista: la carretera se pega al acantilado, con el océano a un lado y la montaña al otro, en un trazado sinuoso que regala vistas constantes del Atlántico. Las curvas son amplias y el asfalto está en buen estado, lo que permite disfrutar del paisaje sin tensión.
Llegando a Tirma, se atraviesa el Túnel del Risco de Faneque que se precipita al corazón de la roca y te da la sensación de estar dentro de la montaña, una estructura de 2,1 km de longitud de doble vía, toda una maravilla de la ingeniería moderna que sustituye lo que antes solía ser un tramo muy peligroso de la GC-200.
Es importante destacar que este tramo aunque precioso, debe recorrerse con cuidado, debido a que suele haber bastante tráfico, sobre todo en los meses de mayor afluencia turística. Atención a la salida de las curvas.
La llegada a Agaete es otro momento destacado. Después de las últimas curvas, nos encontramos con este pueblo pesquero, en el noroeste de la isla; Agaete tiene un encanto especial con su puerto de colores, sus calles blancas y sus piscinas naturales de lava. El puerto de Las Nieves, con sus barcas de pescadores y el ferry que conecta con Tenerife, es el corazón del pueblo. Merece la pena pasear por el barrio de La Caleta, con sus casas tradicionales y sus pequeñas calas.
En Agaete la comida es imprescindible. Los restaurantes del puerto ofrecen pescado fresco del día, todo a la plancha o en salazón. Las lapas (percebes canarios) son un manjar, y el pulpo a la parrilla es una excelente opción gourmet. Pero lo más famoso de Agaete es el café: aquí se encuentra uno de los pocos cafés cultivados en Europa, en la finca de Las Lagunas, y conviene probarlo en alguno de los bares del pueblo.
Tramo 5: Agaete a Las Palmas de Gran Canaria (45 minutos)
El regreso a la capital se puede hacer por la GC-2, la carretera que bordea la costa norte de la isla con la que iniciamos el recorrido. Este tramo es más rápido y recto que los anteriores, pero no por ello menos interesante. La carretera atraviesa pueblos como Gáldar, con su importante yacimiento arqueológico de la Cueva Pintada. Si vas con tiempo, también te recomendamos una visita a la Casa Museo Antonio Padrón, un artista que en vida intentó rescatar lo más auténtico del arte indigenista de Canarias. Cultura en estado puro.
La GC-2 continúa hacia el este, atravesando El Roque y Bañaderos (donde puedes darte un chapuzón para refrescarte luego del viaje) y entrando en Las Palmas por el norte. La llegada a la ciudad, con sus playas urbanas y su ambiente cosmopolita, contrasta con la tranquilidad del interior recorrido, cerrando el círculo de una ruta que ha mostrado la Gran Canaria más auténtica y diversa. ¡Enhorabuena, completaste la ruta!
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Consejos de seguridad
Las carreteras del interior de Gran Canaria son seguras si se conduce con atención, y suelen estar en buen estado, pero tienen sus particularidades.
- La altitud es el factor más importante. A medida que se asciende hacia las cumbres, el aire se vuelve menos denso, lo que afecta al rendimiento del motor, especialmente en motos de cilindrada media o baja. Las subidas largas pueden calentar el motor, y las bajadas prolongadas exigen usar el freno motor para evitar el sobrecalentamiento de los discos y cristalización de las pastillas. No abuses del freno delantero en las bajadas y reduce marchas para aprovechar la retención del motor.
- Las curvas en las cumbres pueden tener gravilla o arena arrastrada por las lluvias. El asfalto suele estar en buen estado, pero en las curvas cerradas de los tramos de montaña conviene entrar despacio y no apoyar excesivamente. La vegetación puede invadir el arcén en algunos tramos, pero nada preocupante.
- La niebla es frecuente en las cumbres, especialmente por la mañana y al atardecer. La calima, ese polvo en suspensión que llega desde el Sahara, puede reducir la visibilidad y hacer que el sol pierda fuerza, creando una luz extraña que dificulta la percepción de las distancias. Atención a los avisos meteorológicos cuando sopla la calima. Enciende las luces y reduce la velocidad si la visibilidad disminuye.
- El tráfico puede ser intenso en los fines de semana y días festivos, especialmente en los accesos a Tejeda y al Roque Nublo. Los coches que suben a pasar el día pueden circular lento en las subidas y detenerse inesperadamente en los miradores. Mantén la distancia de seguridad y ten paciencia en los adelantamientos.
- Los animales sueltos son un riesgo en las zonas rurales. Perros de pastoreo, cabras e incluso ganado pueden aparecer en la carretera, especialmente al amanecer y al atardecer. Extrema la precaución en los tramos que atraviesan zonas de pasto.
- Finalmente, la gasolina. Las estaciones de servicio son escasas en el interior de la isla, especialmente en los tramos entre Tejeda, Artenara y La Aldea. Llena el depósito en Las Palmas antes de salir y no esperes a estar en reserva.
Una experiencia que se queda dentro
Recorrer Gran Canaria en moto por su interior es descubrir que esta isla es mucho más que playas y resorts, como vende regularmente la publicidad. Te aventurarás a cruzar paisajes que parecen de otro planeta, con roques volcánicos que se alzan como centinelas, barrancos profundos que cortan la tierra como cuchilladas, y bosques de pinos que cubren las cumbres como mantos verdes, coronados por nubes que te abrazan constantemente.
Es saborear el bienmesabe de Tejeda, hecho con almendras y miel, y sentir el fresco de la montaña en Artenara, el pueblo más alto de la isla, y entender cómo vivían los canarios antes del turismo e incluso antes de la llegada de los primeros colonos peninsulares. También descender en zigzag hacia La Aldea, con el océano apareciendo gradualmente en el horizonte, y probar las papas arrugadas con mojo en un restaurante junto al mar.
Luego descubrir que en Agaete se cultiva café en Europa, descendiente de los primeros cafetales del mundo, en África, y pasear por sus piscinas de lava negra.
Y finalmente, regresar a Las Palmas por la costa norte, con el Atlántico a un lado y la montaña al otro, sintiendo que has recorrido una isla completa en un solo día.
Esta ruta no es para tener prisa. Es para detenerse en cada mirador y sentir la fuerza volcánica de una isla que emerge del océano como un milagro geológico que por mucho tiempo permaneció ajeno al mundo exterior. Es para entender por qué los canarios dicen que Gran Canaria es un continente en miniatura, y para comprobar que tienen razón.
Deja que las curvas te lleven por el corazón de la isla. En Gran Canaria, el verdadero tesoro no está en las playas, sino en el viaje a las alturas.
El Paso 2000 acompaña tu aventura por Gran Canaria
Antes de emprender esta aventura por las carreteras de Gran Canaria, es fundamental asegurarse de que tu motocicleta esté preparada para afrontar las subidas prolongadas y las bajadas técnicas del interior de la isla. Revisar los frenos, el sistema de refrigeración, las gomas (neumáticos) y los niveles de fluidos es esencial para disfrutar con seguridad. Contamos con 3 ubicaciones en Las Palmas de Gran Canaria y 6 en total en toda la isla. Ya sea al comenzar la ruta o al terminarla, visítanos para que viajes tranquilo y, si es necesario, no dudes en pedir consejos a nuestros profesionales. Estamos aquí porque somos tan canarios como el Roque Nublo y queremos que disfrutes de las maravillas de la isla con toda confianza.
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