Sabemos que los neumáticos son un componente crítico del vehículo: el coche podría salir del taller, con todas sus mantenciones al día, y perder un neumático por una mala jugada del destino, o por error del conductor, y quedaríamos atrapados si no tenemos uno de repuesto. El neumático transmite la potencia, soporta el peso, frena y permite dar dirección a nuestra conducción, pero también puede ser muy vulnerable.
En Rodi Motor Services, queremos ayudarte a identificar en qué escenarios podrías encontrarte en riesgo de perder un neumático, entender por qué hay peligros, y sobre todo, cómo proteger los tuyos (y tu seguridad) antes de que sea demasiado tarde.
1. Altas velocidades prolongadas
¿Eres de esas personas que suele conducir a más de 120 km/h durante largos periodos (especialmente en autopista en verano)? Este estilo de conducción genera una fricción extrema entre el neumático y el asfalto.
Esto eleva la temperatura del caucho, acelera el desgaste y, en casos extremos, puede provocar un reventón si el neumático ya está debilitado. Esto es mucho más probable en coches deportivos de alta potencia y es la razón del por qué en Fórmula 1 se cambian constantemente los neumáticos.
Consejo: revisa la presión antes de viajes largos y respeta los límites de velocidad. Un neumático sobrecalentado pierde adherencia.
2. Temperaturas extremas
Las temperaturas extremas pueden generar distintos efectos en el neumático, dependiendo si es calor o frío intenso.
– Calor intenso: ablanda el caucho, aumenta la presión interna y acelera la degradación del compuesto.
– Frío extremo: endurece el caucho, reduce la adherencia y hace que los neumáticos sean más frágiles ante impactos.
Consejo: usa neumáticos estacionales adecuados (verano/invierno) y verifica la presión con frecuencia, ya que varía con la temperatura ambiente.
3. Impactos contra baches, bordillos o piedras
¿Golpeaste un bache o un bordillo? Puede parecer que no hubo daños si el parachoques o el chasis no recibieron impacto, pero la verdad es que un golpe fuerte al pasar por un bache o rozar un bordillo puede:
- Dañar la estructura interna (carcasa de acero o fibra).
- Causar abultamientos.
- Provocar pinchazos lentos o roturas inmediatas.
Consejo: reduce la velocidad en zonas con terreno irregular. Si notas vibraciones o desgaste irregular tras un impacto, haz una revisión inmediata. Si es necesario, lleva el coche a un taller cercano para una revisión profesional.
4. Carga excesiva o mal distribuida
Aunque veas que el coche “aguanta”, nunca lo cargues con más peso del recomendado. Llevar más peso del recomendado por el fabricante (equipaje, remolque, carga en techo) sobrecarga los neumáticos, especialmente los traseros. Esto provoca:
- Mayor desgaste en el centro de la banda de rodadura.
- Aumento de la temperatura.
- Riesgo de reventón por fatiga.
Consejo: revisa siempre el índice de carga de tus neumáticos y la capacidad máxima de tu vehículo (en la puerta del conductor o manual).
5. Presión incorrecta
Al igual que con la temperatura, una presión muy alta genera cierto tipo de efectos y una presión demasiado baja, otros:
– Presión baja: aumenta la superficie de contacto, genera más calor y causa desgaste en los bordes. Además, eleva el riesgo de desmontaje en curvas.
– Presión alta: reduce la adherencia, hace que el coche sea más inestable y desgasta el centro del neumático.
Consejo: revisa la presión al menos una vez al mes y siempre en frío (antes de conducir). Usa el valor recomendado por el fabricante, no el máximo del flanco del neumático.
6. Neumáticos viejos o con bajo dibujo
Si sacas poco tu coche a la carretera y sientes que no has avanzado tantos kilómetros como para que sea necesario cambiar los neumáticos, debes considerar que el tiempo también degrada el caucho: una vez usadas, los neumáticos tienen fecha de expiración.
Si por el contrario, conduces bastante, considera el desgaste de la huella. Un dibujo por debajo de 1,6 mm (el límite legal) reduce drásticamente la adherencia en mojado y aumenta el riesgo de aquaplaning.
Consejo: revisa la fecha de fabricación del neumático (4 dígitos en el flanco, ej. “2322” = semana 23 del 2022). Si tienes más de 5 años o el dibujo está muy desgastado, es hora de cambiarlos.
¿Cómo saber que un neumático está al límite?
- Vibraciones persistentes en el volante.
- Desgaste irregular o muy acelerado.
- Grietas en los flancos (“craqueo”).
- Pérdida frecuente de presión.
- Ruido anormal al rodar.
Conclusión: tus neumáticos no son eternos… pero puedes alargar su vida
Llevar un neumático al límite no siempre es evidente hasta que es demasiado tarde y la mayoría de las veces el entorno solo contribuye a acelerar el proceso. Por eso, la prevención es clave:
- Revisa presión y estado visual con frecuencia.
- Respeta límites de carga y velocidad.
- Haz revisiones periódicas en un taller de confianza.
¿Notas algo raro en tus neumáticos?
En El Paso 2000, realizamos inspecciones completas de los neumáticos: medimos profundidad, revisamos daños internos y externos, y te asesoramos sobre cuándo es el momento ideal para reemplazarlos. Además contamos con una gran variedad de modelos para todo tipo de vehículos y estilos de conducción. Agenda hoy una visita a cualquier de nuestros talleres y vuelve a conducir con tranquilidad.

