Cuando llegamos a la isla de La Palma esperábamos encontrar una geografía similar a la de Tenerife, donde hicimos la ruta de los Bosques de Anaga, sumergiéndonos en la laurisilva, o un trazado de relieve parecido al de Gran Canaria, donde recorrimos la ruta de las cumbres, pero lo que encontramos es algo totalmente diferente.
La Palma es uno de esos lugares donde llegas y crees haberlo visto todo, hasta que atraviesas al otro extremo de la isla, y te encuentras con profundas grietas que evidencian la fuerza geológica que le dio vida al lugar; profundos barrancos que terminan en vertiginosos acantilados, a los que los locales parecen no tener miedo, y un valle escondido tras una columna montañosa que nos ha dejado sorprendidos. Todo ello puede recorrerse por carreteras que serpentean entre la vegetación y la porosa roca volcánica, bordeando la isla al principio y hundiéndose en las alturas si quieres contemplar el paisaje por encima de las nubes.
Hoy recorreremos el circuito de los valles y los acantilados de La Palma, dejaremos atrás las populares costas de arena negra y los miradores más visitados para conocer la verdadera esencia de esta isla que esconde tantos secretos. El comienzo y el fin de la ruta será Santa Cruz de la Palma, desde donde se abre la entrada a esta verdadera montaña rusa de sensaciones al transitar desde el azul intenso del Atlántico al verde profundo de los pinares, de los acantilados del norte a los valles del oeste, todo a lo largo de aproximadamente 140 km de curvas que premian cada kilómetro con vistas que parecen pintadas a pulso. Esta ruta intenta evitar las zonas más masificadas y se centra en carreteras que recompensan con una conducción fluida y paisajes que cambian constantemente. Una vez más, nuestro foco no es la velocidad, sino el ímpetu por descubrir. La ruta es la meta, no el destino. ¡Vamos!
Preparación del viaje
La Palma es conocida como la Isla Bonita por sus increíbles contrastes, su cielo estrellado y su clima subtropical. Y desde luego que merece ese nombre. Sin embargo, como ocurre en todo el archipiélago canario, los microclimas son la norma más que la excepción. En la costa de Santa Cruz de la Palma las temperaturas se mantienen agradables todo el año, entre 18 y 26°C, pero a medida que asciendes hacia el interior o te adentras en el norte de la isla, el clima puede cambiar radicalmente en pocos kilómetros. En las cumbres y en la vertiente norte, la humedad y la nubosidad son frecuentes, especialmente por las mañanas, y la temperatura puede descender varios grados. Conviene tenerlo en cuenta, pues.
El equipamiento debe ser versátil y preparado para la humedad. Una chaqueta impermeable es imprescindible, incluso en los meses más secos, porque la niebla puede aparecer de repente en los tramos de montaña y moja más de lo que parece. Los guantes deben ser adecuados tanto para el calor costero como para el fresco de altura, y las botas de moto son esenciales para proteger los tobillos en las curvas. El casco con buena ventilación ayudará en los tramos bajos, pero lleva siempre una bufanda o pasamontañas para los tramos de cumbre donde el viento puede ser frío. Agua, protección solar y gafas de repuesto son recomendaciones que no deberías ignorar.
La ruta puede realizarse durante todo el año, aunque la primavera y el otoño suelen ofrecer temperaturas suaves y una vegetación especialmente verde. Julio, agosto y septiembre pueden ser meses válidos, pero el calor en los tramos costeros es más intenso y el tráfico aumenta considerablemente, especialmente en la zona de Los Llanos de Aridane y Puerto Naos. Algo en lo que coinciden la mayor parte de las islas del archipiélago.
La ruta de los acantilados y valles de La Palma: tramo por tramo
Tramo 1: Santa Cruz de la Palma al Mirador de la Tosca (unos 45 minutos)
Comenzamos esta ruta en Santa Cruz de la Palma, una ciudad que combina historia colonial con un ambiente portuario vibrante. Tanto si llegaste por mar como si lo has hecho por aire, será tu primera parada. Si es tu primera vez en la isla, dedica tiempo a recorrer su casco histórico, con calles empedradas y balcones de madera adornados por hermosas flores, que hablan de un pasado glorioso y de un presente que lucha por conservar un patrimonio único. Recomendado visitar el Museo Naval Barco de la Virgen, situado en el interior de una reproducción de una carabela construida en 1940.
Desde la capital tomamos la LP-1 en dirección norte. Los primeros kilómetros son suaves, con la carretera ascendiendo progresivamente entre cultivos de plataneras que caracterizan el paisaje de la vertiente oriental. Te acompaña por la izquierda una pared de roca volcánica donde puedes ver claramente las distintas capas de materiales volcánicos formadas a lo largo de la historia geológica de la isla. A medida que ganamos altitud, las vistas del océano Atlántico se amplían y el tráfico urbano queda atrás. La LP-1 es una carretera bien asfaltada, con curvas amplias que permiten un ritmo constante sin prisas. Respeta siempre la señalización en las zonas de no adelantar, especialmente cuando circules detrás de un vehículo lento. Aunque, de todas formas, no andamos a la carrera.
Puntallana, La Galga y San Andrés y Sauces se suceden una tras otra, cada localidad con sus respectivas rutas hacia la costa o hacia las alturas. Más adelante, después de pasar por el Puerto de Talavera, el Mirador de la Tosca aparece como primera parada obligatoria. Situado a unos 700 metros de altitud, ofrece una panorámica impresionante de la costa norte y del mar que se extiende hasta el horizonte. Es un lugar perfecto para tomar conciencia del viaje que comienza y para ajustar el equipamiento si es necesario. Desde aquí, la carretera continúa hacia el norte, adentrándose en una zona más salvaje y menos poblada. Precisamente esto es lo que veníamos buscando.
Tramo 2: Mirador de la Tosca a Puntagorda pasando por el Roque del Faro (50 minutos – 1 hora)
Este es uno de los tramos más vertiginosos de la ruta. La LP-1 continúa hacia el noroeste, siguiendo un trazado sinuoso próximo a la costa, por una carretera que se estrecha en algunos puntos. Notarás una malla protectora que acompaña las laderas por la izquierda, mientras por la derecha las quebradas bajan hasta el mar, en un tramo más susceptible a la naturaleza. Las curvas se vuelven más técnicas, con cambios de rasante y vistas constantes del océano que invitan a reducir la velocidad para disfrutar del paisaje.guiendo un trazado sinuoso próximo a la costa, por una carretera que se estrecha en algunos puntos.Este es uno de los tramos más vertiginosos de la ruta. La LP-1 continúa hacia el noroeste, pegándose a la costa en un trazado que parece dibujado sobre el acantilado, en una carretera más estrecha. Notarás una malla protectora que acompaña las laderas por la izquierda, mientras por la derecha las quebradas bajan hasta el mar, en un tramo más susceptible a la naturaleza. Las curvas se vuelven más técnicas, con cambios de rasante y vistas constantes del océano que invitan a reducir la velocidad para disfrutar del paisaje.
El Roque del Faro es un punto destacado del recorrido. Este pequeño poblado destaca por su entorno rural y por ser punto de partida de varias rutas para los amantes del senderismo. El viento suele ser fuerte en esta zona, así que conviene sujetar bien el manillar y estar preparado para las ráfagas laterales. El asfalto está en buen estado, pero la arena y la sal pueden hacerlo resbaladizo en algunos puntos, especialmente después de un periodo sin lluvias. En este punto puedes elegir seguir por la LP-1 o tomar una ruta secundaria más rápida, pero menos cuidada que la ruta principal (el camino Las Montañas de las Indias), que vuelve a intersectar con la LP-1 más adelante, a la altura del sector Hoya Grande. Desde aquí la ruta continúa en una sucesión de curvas como hemos recorrido hasta el momento.
Continuamos hacia Puntagorda, un municipio que se asoma al Atlántico desde lo alto de un acantilado. Puntagorda es famoso por sus almendros y por ser uno de los mejores lugares para contemplar las puestas de sol de toda la isla. Merece la pena detenerse aquí a estirar las piernas y respirar el aire puro del norte palmero. Si eres de los que busca experiencias más extremas, puedes visitar la Tirolina de Puntagorda y deslizarte sobre una gran quebrada.
En Puntagorda la parada gastronómica es recomendable. Los restaurantes locales ofrecen comida canaria tradicional: papas arrugadas con mojo, quesos artesanales de la zona, y platos de pescado fresco. El almendrado de Puntagorda, un dulce tradicional hecho con almendras locales, es una delicia que conviene probar aquí mismo o llevar para el camino. Te recomendamos en especial pasar por la dulcería artesanal Flor de Almendro, que lleva 20 años preparando estos manjares, con una receta familiar única.
Tramo 3: Puntagorda a Los Llanos de Aridane por la LP-01 (40 minutos)
Desde Puntagorda abandonamos la costa norte para tomar la LP-01 en dirección sur, hacia Los Llanos de Aridane. Este tramo es, sin duda, el corazón motero de la ruta. La carretera desciende desde las alturas del norte hacia el valle de Aridane, trazando curvas amplias y fluidas que permiten disfrutar de la conducción sin la tensión del tráfico intenso. El primer tramo de esta ruta es un buen punto para el repostaje de combustible, antes de continuar.
El paisaje cambia progresivamente: los bosques de laurisilva del norte dan paso a pinares canarios y, finalmente, a cultivos de plataneras que caracterizan el valle de Aridane. Las vistas panorámicas del océano y de la Caldera de Taburiente son constantes, y cada curva revela un ángulo diferente del paisaje. La LP-01 está bien asfaltada y el tráfico es moderado, lo que permite mantener un ritmo constante sin prisas. No obstante, a veces, por trabajos en la ruta o en ciertas fechas, el tráfico puede volverse un poco más denso en este tramo.
Este segmento de la ruta es especialmente agradable para el motorista porque combina curvas técnicas con rectas cortas que permiten recuperar el aliento. La inclinación de la moto se siente natural en las curvas, y el sonido del motor se mezcla con el viento creando una sinfonía que solo los moteros entienden. Es importante mantener la concentración en las curvas ciegas y respetar los límites de velocidad, especialmente al pasar por pequeños núcleos rurales.
El municipio de Los Llanos de Aridane (o simplemente “Los Llanos”) marca el punto medio de la ruta. Es una zona comercial y residencial con todo tipo de servicios. Aquí conviene hacer una parada más larga para repostar, comer y descansar las piernas. Los restaurantes de la zona ofrecen desde comida rápida hasta gastronomía canaria elaborada. Las papas arrugadas con mojo, el conejo en salmorejo y el pescado a la sal son especialidades que merecen una pausa gastronómica.
Tramo 4: El Llano a Santa Cruz de la Palma por la LP-03 (50 minutos)
El regreso a la capital se hace por la LP-03, una carretera que atraviesa el corazón de la isla de oeste a este. Este tramo es completamente diferente a la ida: dejamos atrás la costa para adentrarnos en la montaña, ascendiendo entre pinares y paisajes volcánicos que revelan la naturaleza geológica de La Palma, que ya veníamos contorneando por la LP-01.
La LP-03 comienza ascendiendo desde El Llano hacia las medianías. La carretera serpentea entre cultivos y bosques, con curvas más cerradas que las de la LP-01 pero igualmente agradables de conducir. A medida que ganamos altitud, el paisaje se vuelve más agreste: los pinares canarios dominan el horizonte, y el aroma a resina se mezcla con el aire fresco de la montaña.
Desde la carretera se divisa la Caldera de Taburiente, un circo montañoso de dimensiones colosales que es uno de los símbolos de la isla. Si el tiempo lo permite, detenerse en alguno de los miradores para contemplar su magnitud es una parada que no solo te hará sentir diminuto, sino también agradecido de poder pisar un lugar así. Solo imaginar a los primeros habitantes de la isla es un ejercicio mental que te pondrá en el contexto correcto: eres realmente afortunado de estar aquí, recorriendo este lugar en moto.
Justo cuando vamos llegando al punto más alto, en vez de subir por el cordón montañoso, atravesamos la montaña, gracias al Túnel del Paso (o Túnel de la cumbre), que une el municipio de El Paso con Santa Cruz de la Palma. Aunque popularmente se le conoce como “El túnel del tiempo” debido al acusado contraste climático entre las vertientes occidental y oriental de la isla, esto nos permite experimentar el microclima de la zona oeste de la isla y uno totalmente diferente al salir del túnel.
En la salida este del túnel nos encontraremos con un paisaje distinto, muchas veces envuelto en niebla. Aunque en los días despejados, las vistas se extienden hasta Tenerife y La Gomera. El mirador de la cumbre, situado poco después de la salida del túnel, nos regala el último punto en el que podemos detenernos a respirar el aire de las alturas, antes del descenso.
El descenso hacia Santa Cruz de la Palma por la vertiente este es un regalo para los sentidos. La carretera desciende en una serie de curvas amplias que permiten disfrutar del freno motor y de la gravedad. El paisaje cambia de nuevo: los pinares dan paso a cultivos tropicales, y el aire seco de la cumbre se transforma en la humedad cálida de la costa. La llegada a Santa Cruz de la Palma, con su bahía y su ambiente portuario, cierra el círculo de una ruta que ha mostrado la diversidad paisajística de La Palma. Además, en los últimos kilómetros del circuito te encontrarás con nuestro taller El Paso 2000 de La Palma, donde podrás realizar una revisión pre o post-ruta.
Consejos de seguridad
Las carreteras de La Palma son generalmente seguras y están bien mantenidas, pero tienen particularidades que todo motorista debe conocer y que te mencionamos aquí, tal como lo hemos hecho con las rutas anteriores:
- La altitud y los cambios de temperatura son factores importantes. En la cumbre, la temperatura puede ser diez grados más baja que en la costa, y la niebla puede reducir la visibilidad a pocos metros, en cuestión de segundos. Es fundamental llevar ropa adecuada y estar preparado para adaptar la conducción a las condiciones cambiantes. Enciende las luces siempre que la visibilidad disminuya, incluso de día.
- Las curvas en los tramos de montaña pueden tener gravilla o arena, especialmente después de periodos de viento o lluvia. El asfalto de la LP-1 en el tramo del Roque del Faro puede estar resbaladizo por la salinidad del ambiente marino. En las curvas cerradas conviene reducir la velocidad antes de entrar, evitar inclinaciones o movimientos bruscos y mantener una trayectoria que permita ver siempre el máximo de carretera posible.
- El viento es un factor constante en La Palma, especialmente en la vertiente norte y en las cumbres. Las ráfagas laterales pueden desestabilizar la moto, sobre todo si circulamos con equipaje o si la moto es ligera. Sujeta bien el manillar, mantén una postura relajada pero firme, y reduce la velocidad cuando el viento sea fuerte.
- El tráfico puede ser intenso en los tramos que conectan Los Llanos de Aridane con la costa oeste, especialmente en fines de semana y días festivos. Los coches que van a playas o miradores pueden circular lentamente y detenerse inesperadamente. Mantén la distancia de seguridad y ten paciencia en los adelantamientos, que solo debes hacer en tramos con visibilidad total.
- Los animales sueltos son un riesgo en las zonas rurales. Perros, cabras e incluso ganado pueden aparecer en la carretera, especialmente al amanecer y al atardecer. Extrema la precaución en los tramos que atraviesan zonas de pasto y reduce la velocidad en las horas de menor visibilidad. Si decides entrar por una ruta secundaria, extrema las precauciones en este sentido.
- Finalmente, la gasolina. Las estaciones de servicio son abundantes en la zona de Los Llanos de Aridane y Santa Cruz de la Palma, pero escasas en los tramos de montaña. Llena el depósito antes de comenzar la ruta y no esperes a estar en reserva.
Una experiencia tan bonita como la isla
Como anticipamos al principio, La Palma tiene algo que las demás islas del archipiélago no tienen. No la llaman la Isla Bonita porque sí. Se ha ganado su nombre porque todo aquel que se toma el tiempo de recorrerla en profundidad termina maravillado por sus increíbles paisajes. El sonido de las olas rompiendo en los acantilados mientras recorres la LP-01 es algo que cuesta sacarse de la memoria al volver a casa. A ratos cerrarás los ojos y querrás volver a estar ahí.
Ascender por la LP-01 es una experiencia única para el motorista. Hay momentos en que vas sintiendo cómo la moto y el piloto se convierten en uno solo, mientras contemplas el Atlántico y el corazón late fuerte en el pecho. Te encontrarás con panorámicas que te hacen respirar profundo, y en contraste, contemplar la inmensidad de la Caldera de Taburiente desde la carretera fácilmente te quita el aliento, y con razón.
Podrás saborear el tradicional almendrado de Puntagorda, hecho con almendras cultivadas en las laderas del norte, y sentir el frescor de los pinares en la cumbre. Querrás que la ruta sea eterna mientras desciendes hacia Santa Cruz de la Palma con la sensación de haber experimentado todos sus paisajes, todos sus climas, todas sus esencias.
Es cierto que en esta ruta no quisimos llevarte al Roque de los Muchachos, ni al observatorio homónimo, el destino predilecto por la mayoría. Quisimos que pudieras respirar el aire puro de montaña, que te hundieras en el silencio de los pinares, roto solo por el estruendo del mar, como un isleño más.
Al terminar la ruta entenderás por qué los palmeros atesoran su isla y cada uno de sus rincones, sus playas de arena negra y cada metro cuadrado de paraíso. Aquí cada kilómetro cuenta una historia. Debes estar dispuesto a escuchar y sentir.
El Paso 2000 acompaña tu aventura por La Palma
Antes de emprender esta aventura por las carreteras de La Palma (o después de hacerlo), es fundamental asegurarse de que tu motocicleta esté preparada para enfrentar los cambios de altitud, las curvas técnicas de la costa norte y los tramos de montaña. Revisar los frenos, el sistema de refrigeración, las gomas (neumáticos) y los niveles de fluidos es esencial para disfrutar con seguridad. Contamos con una ubicación estratégica en la isla para atenderte antes o después de tu ruta. Ya sea que necesites una revisión completa, un consejo sobre el equipamiento más adecuado o simplemente quieras charlar con profesionales que conocen cada curva de La Palma, estamos aquí para ayudarte. Somos palmeros de corazón y queremos que disfrutes de las maravillas de esta isla con toda confianza.
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